Mi primer contacto con las terapias esenias y egipcias fue como paciente, en un momento muy importante de mi vida. Tras ser diagnosticada de endometriosis severa, recibí un pronóstico difícil en relación con la posibilidad de quedarme embarazada.
Durante varios meses recibí cuidados energéticos esenios y egipcios, y este proceso me permitió tomar conciencia de bloqueos emocionales profundos relacionados con mi feminidad, mi maternidad y mi historia personal. A través de estas terapias energéticas, pude comprender cómo determinadas memorias, emociones no expresadas y conflictos internos podían estar influyendo en mi bienestar físico, emocional y espiritual.
Poco tiempo después, viví la experiencia de quedarme embarazada de forma natural. Aquello marcó profundamente mi vida y abrió en mí una nueva comprensión de la sanación energética, del cuerpo como mensajero del alma y de la importancia de acompañar los procesos interiores desde una mirada más amplia, consciente y amorosa.
Meses después del nacimiento de mi bebé, comencé la formación de tres años en terapias esenias y egipcias. Ese camino no solo me formó como terapeuta, sino que inició una verdadera transformación vital. Me permití salir de mi zona de seguridad y dejar atrás mi vida profesional como gerente para dedicarme plenamente a lo que mi corazón siempre había sentido como un llamado: acompañar a otras personas en sus propios procesos de sanación, transformación y reconexión interior.
Al finalizar esta formación, completé también mi camino con la terapia regresiva, una herramienta que me permitió profundizar aún más en la comprensión de las memorias del alma, los bloqueos inconscientes y los procesos de liberación emocional.
Hoy acompaño desde el corazón, integrando las terapias esenias y egipcias, los cuidados energéticos y la terapia regresiva como vías de autoconocimiento, armonización y sanación interior. Este camino me ha permitido comprender aquello que va más allá de la mente: los anhelos profundos del alma, las respuestas que buscaba desde niña y la importancia de vivir en coherencia con lo que pienso, siento y hago.

