Me llamo Sergio Masala, y mi búsqueda por el sendero espiritual comenzó muy joven. Descubrí a Daniel Meurois con apenas veinte años, allá por los años noventa, y quedé profundamente cautivado por sus viajes, sus historias y sus experiencias. Desde aquel momento me sumergí en sus libros, uno tras otro, sin saber exactamente por qué, pero sintiendo que algo en ellos hablaba directamente a mi alma.
Después llegó un tiempo en el que la vida me llevó por otros caminos de aprendizaje, experiencia y formación. Me formé en diferentes disciplinas relacionadas con el masaje, las terapias manuales y el acompañamiento corporal, profundizando en la escucha del cuerpo y en la importancia del contacto consciente como vía de bienestar y transformación.
Años más tarde, me reencontré con Daniel Meurois y Marie Johanne Croteau-Meurois a través de El Gran Libro de las Terapias Esenias y Egipcias. No podía creerlo: después de tantos años, sentí que la vida me había preparado para ese momento. Era el tiempo justo para el encuentro con las terapias esenias y egipcias, y también para conocer a Esther y Joaquim, quienes han sido una referencia esencial en este camino de formación y conciencia.
Fue a través de ellos, y también del Libro Secreto de Jeshua, cuando comprendí por qué los libros de Daniel Meurois me habían tocado tan profundamente desde el principio. Están escritos desde una vibración de amor incondicional, una mirada que no juzga, sino que observa, acompaña y abre el corazón a una comprensión más amplia del ser humano y de la vida.
Hoy puedo decir con certeza que las terapias esenias y egipcias no son solo terapias energéticas o cuidados espirituales. Para mí, son un verdadero camino de vida, una forma de recuperar la dimensión sagrada de nuestra existencia y de recordar nuestra conexión profunda con Dios, con el alma y con la Vida.
Desde este lugar, ofrezco los cuidados esenios y egipcios con respeto, presencia y gratitud, acompañando a quienes sientan la llamada de abrirse a un proceso de sanación energética, armonización interior, autoconocimiento y reconexión con lo sagrado.
Bendiciones.

