Desde siempre me he sentido impulsada a ayudar a los demás de una forma natural e innata. Aunque mi trayectoria profesional me llevó durante años al sector de las finanzas, en paralelo siempre sentí un profundo interés por las terapias alternativas, las terapias energéticas y los caminos de bienestar integral.
En el año 2010 realicé la formación en Reiki, una experiencia que me permitió descubrir la fuerza del trabajo energético a través de las manos y la importancia del tacto consciente como vía de armonización, presencia y acompañamiento interior.
Con el paso de los años, mi interés por la alimentación saludable me llevó a formarme en cocina vegetariana y, posteriormente, como consultora macrobiótica. Este camino me ayudó a comprender aún más la relación entre el cuerpo, la energía, la alimentación, las emociones y el equilibrio profundo de la persona.
Hace unos años, la formación en terapias esenias y egipcias llegó a mi vida de forma aparentemente casual, justo después de regresar de un viaje a Egipto. Sentí que se abría ante mí una nueva etapa, una aventura interior y un regalo para mi propio proceso de autoconocimiento, sanación energética y reconexión con lo sagrado.
Desde el primer momento, me sentí profundamente cómoda realizando estos cuidados esenios y egipcios. Cada sesión me lleva a mi centro, me ayuda a conectar con mi esencia y con lo más sagrado que habita en mí, permitiendo así una conexión profunda, respetuosa y amorosa con la persona que recibe el cuidado.
Las terapias esenias y egipcias son para mí una herramienta sutil y poderosa de acompañamiento, armonización energética y transformación interior. A través de ellas, ofrezco un espacio de presencia, escucha y cuidado para aquellas personas que desean favorecer su bienestar físico, emocional, mental y espiritual desde una mirada más amplia y consciente.
Si a través de estos cuidados puedo aportar un poco de luz, claridad y paz a las almas que lo necesitan, mi satisfacción es inmensa.

